miércoles, 12 de julio de 2017

Bikiniarz


El cuarto, en esta ocasión, es el 022. Está en la planta baja. Releo durante este viaje "Elocuencias de un tartamudo", de Eduardo Halfon. Se me olvidaba contar que estoy en Düsseldorf, Alemania, que hace veintidós grados centígrados y llovizna ligeramente pese a que estamos a once de julio. La habitación es amplia, adaptada para huéspedes con algún tipo de discapacidad física. El chico de recepción, un español de los que, según nuestro amado gobierno, trabaja aquí para conocer mundo, me dice que me la ha asignado por ser el único español que entraba hoy y no contar con ninguna solicitud específica para este tipo de alojamiento. 
-Es más grande y más confortable que las otras. Espero que la disfrutes -me ha dicho con cierta nostalgia en su mirada. 
-¿Viniste aquí a conocer mundo, no es así? - le pregunto.
-A conocer mundo iba a mandar yo a más de cuatro -me responde el recepcionista. 
-¿No estás a gusto en Alemania? 
-Uno está a gusto en su casa, en su pueblo, en su barrio, en su mundo…Esto es otra cosa. Estoy deseando volver, pero…¿para qué?
-Pues eso digo yo: ¿Para qué?
Ya en la habitación, y antes de refugiarme nuevamente en la lectura, vuelvo a observar la camiseta que me ha traído Artur de regalo. Es amarilla, de la talla XL, lo que supone un avance. Artur ya no me considera XXL. La camiseta en cuestión tiene un toque retro, nostálgico podríamos decir. Tampoco he explicado, a estas alturas del relato, que Artur es mi traductor. Para más señas, un polaco políglota pero que bien podría ser oriundo de la mismísima Torre de Babel por la cantidad de idiomas que domina. Y lo hace tan hábilmente que me recuerda a un lanzador de cuchillos; él lanza siempre las palabras adecuadas para que den en la diana y los clientes me entiendan como si habláramos el mismo idioma.
-La camiseta que te he conseguido rememora a la rebeldía silente que se hacía en mi país frente al comunismo en los años cincuenta -me ha explicado, Artur. Los jóvenes se juntaban para escuchar música prohibida y fumarse todo aquello que echara humo. Las chicas de ese soterrado movimiento de resistencia pasiva, en verano, iban todo el día en bikini, por lo que el colectivo en sí quedó bautizado con el nombre de “Bikiniarze” aunque a ellas, según me cuenta, las llamaban “Kociaki” que significa gatitas.
Encuentro en las mujeres de la subcultura “Bikiniarze” cierta semejanza con el actual Femen, pero las Femen con menos tela, eso sí. Eran otros tiempos. Aunque, a pesar de ello, no me imagino a ningún valiente llamando a una activista de Femen "gatita".
La rebeldía, el inconformismo, la protesta, la reivindicación, han hecho del mundo lo que es hoy. 
Aunque muchos de ustedes, mis osados y escasos lectores, podrán pensar: ¡Pues vaya mierda!
Y no les faltaría razón. Y si no que le pregunten al recepcionista.
Una de dos: o protestamos poco, o no nos toman en serio.

11 comentarios:

  1. Protestar ante la persona adecuada, o en el momento adecuado, o con los medios adecuados.

    ResponderEliminar
  2. Protestamos poco, más bien nada, solo nos unimos para grandes fiesta y eso que llaman futbol.

    En fin te quedas con un mal sabor, la tristeza del qe está lejos de casa.

    Besos!!

    ResponderEliminar
  3. Buen día José
    Ya sabemos...desde todos los tiempos, "EL QUE NO LLORA, NO MAMA".
    Pero, a mi me parece, el llanto individual no sirve en estos casos. Es el pueblo en su conjunto, o al menos mayoritariamente, quien debería llorar.
    Y el irse por falta de oportunidades es muy distinto al irse por elección.
    Aun en el segundo caso siempre se extraña el terruño...Inimaginable lo doloroso que debe ser en el primero.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Buen relato, nos toca la fibra a los que, como el recepcionista, hemos salido de nuestro hogar a "conocer mundo".

    El gran Artur, yo también quiero una camiseta de esas pero, ya puestos a pedir, podría ser con una imagen de las gatitas? El interés es puramente histórico.

    Slds.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Carlos, no te veo yo a tí con una camiseta que ponga ,,gatitas,, :)))

      Tendrás que elegir otro modelo ;)

      Eliminar
  5. Tienes un traductor de lujo, que te conoce tal la y estilo de cerrar negocios.
    La nostalgia que ha de provocar recibir paisanos estando fuera.
    ¿Protestar? Pocos se mantienen en la lucha, cuando echan toda la represión encima.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Protestamos poco y cada uno por su lado y queremos cambios inmediatos, así que si no sucede....volteamos para otro lado.

    Abrazo

    ResponderEliminar
  7. Yo creo que protestamos poco y a destiempo, y muchas veces cuando lo hacemos no tenemos razón. Aunque bueno, hoy por ejemplo en los trabajos, dos veces que proteste uno te tiran a la calle; eso lo saben los empresarios y juegan con esa baza.

    Salud

    ResponderEliminar